Esta finca ocupa una superficie de 30 hectáreas de extensión
y a se encuentra situada en el extremo suroeste de la provincia
de Salamanca, Comunidad Autónoma de Castilla y León.
Pertenece al termino Municipal de El Payo, incluido en el Partido
Judicial de Ciudad Rodrigo, lindando una pequeña parte con
Extremadura (San Martín de Trevejo).
La
propiedad se encuentra dividida en 6 parcelas ligeramente separadas
entre si por monte, carretera u otra parecela. Su situación
geográfica es de 6º 45´ longitud oeste y 40º
09´de latitud norte. Su altitud varía entre los 1.100m
a los 980m, no obstante, la pendiente de la mayoría de las
parecelas es escasa o prácticamente nula, a execpción
de una de ellas en la que se observa la mayoría del desnivel,
coincidiendo con la ladera Oeste del Pico Jálama (1.493m).
El
encalave en el que está situada esta propiedad es conocido
como el Puerto de San Martín, un paso montañoso de
los más antiguos de toda la Sierra de Gata.
En
cuanto a los valores naturales, la parte más extensa de la
finca está constituida por praderas con abundante agua, de
cursos permanentes y pastos verdes todo el año. A estas zonas
húmedas hay que unir dehesas de rebollos, pinares de repoblación
maderables durante 10-20 años de pino resinero, matorral
de brezos, escobas, etc. y especies de gran calidad como el acebo,
mostajo, etc.
Como
otro tipo de recurso, pero cultural, podemos incluir el relativo
buen estado de conservación de la arquitectura rural existente,
así como la pervivencia en gran parte de la finca de antiguas
tapias o cerramientos de piedra, parcelaciones interiores, fuentes,
una noria de tracción animal y construcciones tradicionales
con parámetros firmes y sólidos y sin apenas alteraciones
o añadidos, muy bien integradas en el paisaje.
En
2003 se negoció el arrendamiento de los pastos con un nuevo
ganadero, con el objetivo de mantener el valor ecológico
y productivo de los mismos.
Paralelamente
se ha estudiado con los agentes forestales de la comarca la posibilidad
de mejorar el estado de conservación de las parcelas arboladas
con roble (Quercus pyrenaica), y se han señalado para
su posterior tala un total de 3.000 pies. Con esta acción
se persigue el adehesamiento del monte, la mejora de la diversidad
ecológica y el aumento de la productividad, en una zona donde
el lince ibérico puede encontrar suficientes refugios pero
donde la población de conejo se ve afectada por la pérdida
de recursos tróficos.
También
se ha preparado una propuesta, para su financiación por la
Administración de Castilla y León, para la mejora
medioambiental de la finca con el desbroce de ciertas manchas de
matorral, la recuperación de elementos tradicionales (vallados
de piedra, mangas de manejo y majadas) y la diversificación
forestal con la protección y plantación de especies
de arbolado autóctonas diferentes al roble melojo.
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